condiciones óptimas de confort


Como ya se ha puesto de relieve al hablar de los gráficos de confort, también llamados curvas de bienestar, las condiciones: temperatura y humedad, óptimas para cada ocupante son aproximadamente constantes; sin embargo, como es lógico, varían de un ocupante a otro.
En España, normalmente, a la hora de confeccionar un proyecto, se suelen adoptar unas condiciones interiores de 25ºC y humedad relativa alrededor de un 50 %. La temperatura fijada en verano, en el interior, depende fundamentalmente de la temperatura exterior. No es aconsejable realizar acondicionamiento de aire con saltos de temperatura (diferencia de temperaturas entre el exterior y el interior) excesivamente elevados, ya que el contraste es excesivo e incluso perjudicial. Nos referimos naturalmente, al contraste entre la temperatura del exterior y las condiciones halladas en el interior del local.
Estas condiciones de confort indicadas, corresponden exclusivamente a verano. Es un hecho psicológico, facilitado por el tipo de ropas que se usan en invierno, que las condiciones óptimas de confort sean en invierno distintas de las de verano. Así encontramos que, en invierno, temperaturas superiores a 21 o 22ºC suelen ser molestas para la mayoría de los ocupantes. Nuevamente, la humedad que suele ser correcta, se encuentra alrededor del 50 %. En resumen, las condiciones óptimas en invierno, aceptadas por la mayor parte de la gente son las de 20ºC y 50 % de humedad relativa.